Drioli y sus aventuras.
En el año 2000 el invierno fue muy largo. Aunque estábamos en el mes de abril, un viento helado soplaba por las calles de la ciudad. En el cielo, las nubes cargadas de nieve se movían amenazadoras.
Un hombre llamado Drioli se mezclaba entre la gente del paseo de la rue Rivoli. Tenía mucho frío, embutido como un erizo en un abrigo negro, saliéndole solo los ojos por encima del cuello salido.
Era la 1 de la mañana y por la calle todo el mundo iba tapado asta las orejas, eran irreconocibles.
Drioli se dirigía a su apartamento, dispuesto a descansar.
Al llegar se encontró con el portal abierto, algo normal para ese barrio. Subió por las escaleras arrastrando los pies debido al mal funcionamiento del ascensor. Llegó, saco la llave de unos de sus bolsillos y entró al apartamento. Arrojó el abrigo al sillón, se puso enfrente del espejo del baño y se miró el rostro.
Tiene entre unos 30 y 38 años. Su pelo, de color rubio apagado, lo llevaba bastante corto, sus ojos de un marrón chocolate parecían que te leyeran la mente. Su cuerpo era más o menos atlético.
Fue a la cocina a prepararse algo de comer y vio el parpadeo de la luz roja del contestador. Se acerco y lo pulso.
-Drioli, tenemos otra misión para ti. Por lo visto planean asesinar al alcalde. A las 21:10 sonó el despertador. Le dio un golpe con la mano y por poco lo tira de la mesita. Se levantó más cansado que antes, se puso sus pesadas botas, se puso el abrigo y se cubrió la cara.
Se dirigió al ayuntamiento y le esperaba un hombre con gabardina para darle instrucciones y entregarle un arma.
Drioli se puso a vigilar.
A las 22:24 empezó a impacientarse porque no ocurría nada. Y justo cuando empezó a aburrirse vio una sombra subiendo al edificio por una cuerda.
Tan deprisa como le permitieron sus piernas avisó a sus compañeros y accedieron al edificio. Al entrar en el despacho estaba el presunto asesino con las manos en la masa.
Drioli de inmediato saco su pistola y le disparó en un hombro. El asesino al quedar libre lo apresaron y se lo llevaron en una ambulancia y el alcalde le dio la enhorabuena a Drioli con una suma de dinero.
J.A.G
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