Cuento
En el año 1994 el invierno fue muy largo, aunque estábamos en el mes de abril, un viento helado soplaba por las calles de la ciudad; en el cielo, las nubes cargadas de nieve se movían amenazadoras.
Un hombre llamado Drioli se mezclaba entre la gente del paseo de Rue Rivoli. Tenía mucho frío, embutido como un erizo en un abrigo negro, saliéndole sólo los ojos por encima del cuello subido.
Caminaba entre la gente, caminando, buscando una esperanza para mejorar su vida y conseguir encontrar un hogar para refugiarse de aquel frío y gélido viento. Antes de llegar a la esquina de la calle, se metió en un callejón que había a la derecha. En ese callejón había vagabundos, rodeando cubos de hierro oxidados en los que dentro ardían papeles y madera. Había gente tapada con mantas desteñidas, y otras bebiendo whisky. Drioli se colocó a un lado del callejón y se durmió.
Pasado los 20 minutos llegó un hombre muy bien vestido y lo despertó. Les preguntó si se llamaba Drioli, y el le afirmó con la cabeza. El señor que iba bien vestido se presentó, se dijo llamar Jeremy, el abogado de su tío Rufus. Le dijo que le acompañara al coche por que tenía que hablar con él. Drioli se montó en el acompañado de Jeremy, Jeremy no sabía por que estaba allí pero no estaba tranquilo. Pararon delante de una casa de 2 pisos de altura y un enorme jardín bien cuidado. Entraron dentro de la casa, subieron unas escaleras, y entraron en un despacho. Se asentaron en una silla y comenzaron hablar. El abogado le dijo que su tío Jeremy falleció hace una semana.
-Me dijo que te buscara y te diera una cinta.
El abogado fue a su escritorio, abrió un cajón y sacó una cinta. Le preguntó si la quería ver . El le dijo que sí. Le puso la cinta en el reproductor, y encendió el televisor. En la imagen salía su tío en primera plana, y comenzó a hablar.
-Hola sobrino mío, ya que no estoy con vosotros quiero que toda mis pertenencias y empresas sea para ti Drioli. Mi abogado te dirá todo lo que te pertenece, firmar todo el papeleo ya que eres el único familiar más cercano. Cuídate mucho y se bueno sobrino mío.
Se acabó el vídeo y el abogado apagó la tele. Dioli apenado por la muerte de su tío pero a la vez contento por la herencia fue al notario a firmar los papeles y a ser un hombre distinto a lo que era antes.
fin
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